El método Barreras y el Zen

“El movimiento se expresa en una circularidad entre cuerpo – mente – espíritu. Es un proceso continuo. “ El MOVIMIENTO en sí mismo es el resultado de un primer movimiento dinámico interno, una dinámica psico/ emotiva, principio absoluto que busca un equilibrio entre la mente y el sentimiento para después manifestarse en el cuerpo.” MB

“El Método es un “modo de escuchar”

Este concepto, indica un camino experimental de uno mismo. A través de una “manera más sutil y silenciosa” (cuerpo, mente, alma) el espíritu se alegra dentro de nosotros cuando nos abrazamos y bailamos un tango. Volvemos a encontrarnos con nosotros mismos para volver a perdernos en el infinito del amor que nos espera. Una perspectiva, simplemente humana, nos hace interactuar con más tranquilidad y humildad hacia los demás. Un camino que nos conduce inevitablemente hasta el fondo, al centro de nosotros mismos, al origen, que es el alma misma. Así que este “camino” lleva al encuentro con una persona más allá de la apariencia, más allá de toda representación que el hombre se haya hecho. Por tanto, el objetivo es realizar un “camino” que no sólo sugiere una estrategia mental para obtener el resultado. Escuchar a uno mismo propone de encontrar el sendero en la búsqueda de la paz, gradualmente purificando nuestro ser de la apariencia y de la aproximación en la práctica el tango.

El concepto de Movimiento Inteligente

La armonía es la esencia del movimiento del cuerpo-mente-alma. Movimiento Inteligente es definido como un movimiento consciente que respeta la fisiología del cuerpo y sus principios mecánicos, que fluye en una organización psicomotriz más desarrollada. Nos lleva a una disminución de la inestabilidad del cuerpo, mejorando el equilibrio y el control del mismo cuerpo. Sus bases están arraigadas en la educación y respeto de los principios mecánicos fisiológicos del cuerpo, las articulaciones y grupos musculares, de modo que, con poco esfuerzo se pueda producir un mayor rendimiento en nuestro organismo. La respiración tiene una función clave e integral, en un movimiento en el que el alma y el cuerpo están involucrados simultáneamente. El objetivo es, por una parte, reconocer, asimilar y mejorar la práctica del aprendizaje. Por otra, optimizar al mismo tiempo la coordinación, fuerza, flexibilidad, agilidad, ligereza y resistencia, el aumento de la capacidad funcional de todo el sistema muscular-esquelético.

Conceptos de tango Zen según el método barreras

El método nos invita a comenzar a reconocernos a través del cuerpo y de su funcionalidad: arraigarse profundamente en la ligereza de sí mismo, para poder elevar su propia percepción del cuerpo y voz interior. Es un desafío que nos lleva a reestructurar muchas cosas para volver a lo esencial del movimiento, a un principio de totalidad de cuerpo-mente-alma. La melodía para el método es encontrar “el camino del sentir”, donde el cuerpo, la mente y las emociones se enfrentan tanto con el interior como con el exterior, en una integración pacífica entre los cuerpos, la mente, el tango y las emociones.
Por lo tanto, el objetivo es apuntar hacia uno mismo, una “manera” que sugiere no usar una estrategia sólo mental para obtener el resultado. Escucharse a uno mismo se propone encontrar el significado en la búsqueda de quietud, purificando progresivamente el ser de la apariencia y la aproximación en la práctica del tango.
 
En el método Barreras encontramos muchos de los conceptos típicos del enfoque oriental, como la gran calma y la relajación, la simplicidad casi total de la acción y la gran conciencia de todo lo que sucede a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Digamos que el método de Barreras combina la filosofía Zen y también proporciona técnicas y ejercicios de relajación y concentración. El método Barreras sigue una lista de los principios Zen que se pueden resumir de la siguiente manera: 
 

1) Estar completamente presente en lo que estamos haciendo.
2) Hacer las cosas lentas e intencionalmente.
3) Enfocarse en la práctica, no en el resultado.
4) Vive ese momento, y no te distraigas.
5) Mantenga la mente de un principiante: una mente vacía de ideas preconcebidas, pero siempre dispuesta a aprender.
6) Hacer menos: el Zen requiere la renuncia de todo lo que es superfluo. No es una cuestión de cantidad, sino de calidad.
7) Hacer menos para hacerlo mejor: disminuir la velocidad. Ralentizar significa insertar una respiración consciente, ligera y fluida entre los estímulos sensoriales / emocionales que recibimos y las reacciones con las que respondemos. Esto nos permite actuar de acuerdo con nuestras emociones e intenciones expresivas y no impulsivas.
8) esté completamente presente en lo que estamos haciendo: concéntrese en la práctica, que se convierta en uno con integridad. La integridad es práctica. Puede encontrar la integridad incluso si no sabe qué es, de hecho, no tiene que saber qué es, la integridad lo envuelve, lo que siente y, sobre todo, armoniza: respiro-mente, respiro-cuerpo, respiro-emociones que rodean el espacio. Pero si no lo buscas, no lo encuentras.
9) Hacer las cosas lenta e intencionalmente: asignar tiempo necesario para lo que entendemos como importante, sensibilizando lentamente los sentidos para encontrar mayor ligereza y autenticidad en el movimiento como en la comunicación.
10) Concéntrese en la práctica, no en el resultado: la práctica de la meditación nos permite aplicar la meditación a la práctica y extenderse a cualquier movimiento, desde el más lento hasta el más rápido. Ingenuo es él que haciendo las mismas cosas pretende en tener un resultado diferente.
11) Dedicar tiempo a lo que importa: poner estos principios en práctica no es fácil ni inmediato, pero una vez que encontramos la felicidad en nuestro tango, no queda solo que dedicarnos a ayudar a nuestro cuerpo a estar más preparado.
12) Vive ese momento y no te distraigas: si te emociona bailar, a menudo terminas perdiendo el concepto del tiempo. Comparte, da, con lo que estamos haciendo.
13) Encontrar la felicidad en lo que puedes hacer: es la práctica y nuestra intencionalidad querer mejorar y creer en el objeto de nuestra felicidad.
14) Meditar, como una forma de entrenamiento activo: es la práctica Zen la que nos envuelve, nos invita a una meditación ligera: cuando estamos listos para abrazar, cuando nos abrazamos y observamos lo que está sucediendo entre nosotros, alrededor de nosotros, escuchando nuestra Cuerpo, una respiración tras otra y la que lo atraviesa, sin pensar en otra cosa.
15) desapego: regocíjate en el éxito del ejercicio y no te irrites por su fracaso, lo importante es darnos cuenta de que hay algo que podemos corregir para mejorar.
16) práctica: evite las tensiones al practicar un ejercicio, evite el disgusto, la ira hacia sí mismo como el otro, respire, relájese y vuelva a intentarlo, nunca pierda la alegría de bailar, ¡su alma se lo agradecerá!

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